Un análisis distorsionado de los resultados de las elecciones europeas

Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo el pasado domingo han sido analizadas desde una óptica, creo yo, distorsionada.

No ha sido un golpe al bipartidismo. En las elecciones del 25M han salido los mismos grupos que en las elecciones de 2009: siete. Y los dos grupos mayoritarios en su conjunto, el popular y el socialdemócrata, sólo han perdido 5 puntos porcentuales respecto a las elecciones europeas de 2009.

Yo creo que lo que realmente ha fracasado en estas elecciones, a nivel europeo y a nivel de cada Estado miembro, han sido las políticas de austeridad impuestas desde la troika europea y ejecutadas por Gobiernos tanto del grupo popular como del grupo socialdemócrata. En una entrevista, comentada el pasado 25 de mayo, a El País, Jean-Claude Juncker, candidato a presidir la Comisión Europea por el grupo conservador, declaraba lo siguiente: “Es evidente que en los países rescatados las troikas no midieron bien las consecuencias sociales de los ajustes (yo añado que seguramente les daba igual porqué las consideraban efectos colaterales) Dicho eso, las recetas iban en la buena dirección y nadie pidió nada diferente: la prueba es que había 12 Gobiernos socialistas en el Consejo, y 12 ministros socialistas en el Eurogrupo, y le aseguro que nadie, nunca, dijo nada distinto” y, en la siguiente página, Martin Schulz, candidato a presidir la Comisión Europea por parte del grupo socialdemócrata, declaraba lo siguiente: “La Comisión ha impulsado una agenda neoliberal; si toda Europa es austera a la vez corremos el riesgo de una depresión. Los recortes son imprescindibles, pero hay que combinarlos con inversiones, con estímulos al empleo juvenil

¿Qué diferencia hay entre uno y otro?

Si bien el grupo conservador ha perdido 52 diputados y un 9% de su electorado, para mí, el gran fracaso de estas elecciones ha sido la socialdemocracia europea. Porqué tenía la oportunidad de erigirse como alternativa a las políticas neo-liberales del grupo conservador, capitaneados por Angela Merkel,  y no lo ha sabido aprovechar, tal y como demuestran los ejemplos citados unas líneas más arriba. El electorado socialdemócrata ha castigado duramente a sus partidos porqué estos se han institucionalizado demasiado y han perdido sus señas de identidad de izquierdas. Y creo que esta es la razón por la cual en el sur europeo, los países más castigados por estas políticas de austeridad, el electorado ha virado hacia partidos políticos situados a la izquierda de la Socialdemocracia como, por ejemplo, en España o Grecia; mientras que en el norte europeo, el electorado socialdemócrata ha virado más hacia los partidos de extrema derecha. No hace falta que nos escandalicemos tanto por el auge de la extrema derecha en Europa; al fin y al cabo parece que la historia se repite: Mussolini hizo el giro al fascismo desde el Partido Socialista al igual que Hitler. ¿O es que, acaso, negaremos la agenda social sólo para los “ciudadanos auténticos” de partidos como el Frente Nacional o el UKIP inglés?

En el país dónde este doble fracaso del establishment político tradicional se ha puesto más de manifiesto ha sido España. El PP ha perdido 2,5 millones de votos y 8 diputados. Si esto no es un castigo electoral que baje Dios y lo vea. Pero es que el PSOE también ha perdido 2,5 millones de votos, que son, aproximadamente, los votos que han conseguido de más IU y Podemos. ¿Qué fuerza moral tiene Elena Valencia y Javier López, candidatos por el PSOE y el PSC, pidiendo el voto para frenar los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy cuando tienen como invitados estrella del miting central de Barcelona a Felipe González, quien pedía una gran coalición PP – PSOE, o Manuel Valls, Primer Ministro del Gobierno de Francia, a quien la troika europea le ha exigido unos recortes por valor de 50.000,00 millones de euros? Se ha castigado a la política de austeridad y se ha virado hacia la izquierda no tan institucional.

Si el PSOE quiere volver a recuperar sus opciones reales de ser alternativa de gobierno en España creo que tendrá que hacer autocrítica en el próximo congreso extraordinario de julio teniendo en cuenta los dos siguientes temas, que se han vuelto trascendentales: recuperar sus señas de identidad de izquierdas, quitándose las chaquetas del progresismo guay y cool, y resolver, con valentía, el tema de Catalunya. Al PSOE no le ha servido de nada oponerse con firmeza a la consulta catalana, no le ha reportado ningún voto la negación sistemática de la celebración de la consulta, sino todo lo contrario. Su estrategia impuesta al PSC le ha reportado los peores resultados electorales en una comunidad que es básica para que el PSOE vuelva a gobiernar en Madrid. Su confusión, intencionada o no, de quien está a favor de la consulta está a favor de la independencia de Catalunya se ha convertido un error de tal calibre que le ha supuesto una pérdida de 350 mil votos y pasar de ser la primera fuerza política en Catalunya a ser la tercera. Seguramente más de la mitad de los votos perdidos han ido a parar a Ciutadans y UPyD y el resto a ERC, más como voto de castigo que como voto real al SI SI de la consulta planteada para el 9 de noviembre.

Como hay un largo recorrido por hacer hay esperanza. Lo único que hay que hacer es ponerse a trabajar y recuperar la confianza de un electorado que, en otro tipo de elecciones, igual no lo hubiese castigado tanto, tal y como demuestran los resultados, según ese pequeño detalle llamado Ley de Hondt.

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