Episodio I: el renacer de CIU

Eran épocas oscuras para la Derecha catalana, tanto la nacionalista moderada como la españolista. Los dos tripartitos de la izquierda catalana, tanto independentista como españolista, habían apartado a CIU del poder.

PSC, ERC e ICV habían tenido la osadía de arrebatarles el poder a ellos, los buenos catalanes. Habían cometido la herejía de romper la lógica histórica de aquel pequeño triángulo de tierra en la ribera norte del Mediterráneo. Se habían atrevido a investir President de la Generalitat a un ciudadano nacido en Andalucía.

Pero lo que era más grave, lo que verdaderamente hacía rabiar a CIU era que aquella coalición de izquierdosos se había apropiado del monopolio de la defensa de los intereses de Catalunya a raíz de la elaboración y aprobación del nuevo Estatut.

No podía ser. Los buenos catalanes, los catalanes decentes de toda la vida. Ellos, que con tanto ahínco, dificultades y paciencia, habían conseguido fagocitar todo lo catalán: desde la barretina hasta el Barça, desde las casas de Gaudí hasta las pequeñas iglesias románicas del Pirineo, desde la monárquica Baqueira hasta las calas más pequeñas de la Costa Brava, desde el Virolai hasta L’Empordà de Sopa de Cabra, desde els castellers hasta la Feria de Abril. Ellos habían conseguido la cuadratura del círculo: habían conseguido que los ignorantes y más rancios ciudadanos de toda España identificaran lo catalán con CIU.

Pero una coalición de pijos progres de Barcelona con independentistas de toda la vida e inmigrantes y sus descendientes que, si bien mantenían sus raíces rojas, cuando visitaban sus pueblos de origen para pasar las fiestas o ver a sus familiares se volvían independentistas, había hecho saltar por los aires aquella ecuación tan falsa: CIU = Catalunya.

No se podía aguantar. Era una pesadilla y, como tal, tuvo su despertar. Artur reflexionaba en su nuevo despacho en el Palau de la Generalitat sobre la certeza científica de una cosa tan trivial como los refranes: a la tercera va la vencida. La belleza de un paisaje que ha sufrido una tormenta anómala transmite la tranquilidad de que todo vuelve a ser como antes e incluso más limpio.

  • Voy a comer el pavo de Navidad como President de la Generalitat – se dijo en voz alta.               

El 23 de diciembre de 2010 Artur fue investido President de la Generalitat a partir del pacto con el PP ¿no era el enemigo público número 1 de Catalunya? La verdad es que se demostraba una vez más que los traje chaqueta entendían muy poco de ideología… progresista. Daba igual, la Derecha había vuelto al poder en la mejor de todas las épocas: en plena gran crisis económica y financiera.

La gran crisis junto con el supuesto desaguisado que dejo el tripartito sirvieron de excusa, fue la gran coartada, para que la Derecha tuviera libertad absoluta para imponer su visión “neocon” a todo el conjunto de la sociedad catalana.

  • No queda más remedio que recortar – repetían una y otra vez Alicia y Arturo. Arturo y Alicia.

Los dos gobernaban plácidamente y a sus anchas. La corrupción aún no había hecho estragos y era una cosa más bien propia de la otra ribera del Ebro.

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Un comentario en “Episodio I: el renacer de CIU

  1. Pingback: Artur Mas no quiere la independencia de Catalunya | sergileal

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