Episodio II: el inicio de una gran falsa enemistad

La Derecha gobernaba tranquilamente Catalunya. Todo era paz y armonía. Pero… ¡ah! La Derecha, independientemente de la bandera en la que se envuelva, siempre ha tenido un punto flaco. Un talón de Aquiles que siempre demuestra que es un lobo con piel de cordero: la ambición por el poder.

El “por mis cojones” empezó a agrietar tan estrecha relación. Que las banderas tuviesen los mismos dos colores y que las franjas fuesen en la misma dirección conllevaba el peligro de simbiosis entre las dos Derechas. Artur se daba cuenta y le entró el miedo. No lo podía permitir. La única identificación correcta era la siguiente: CIU = Catalunya.

Su misión en esta vida no era otra que, al igual que hizo Dios con el Paraíso, la Reina Victoria con Inglaterra, Hitler con la Alemania nazi, Stalin con la URSS, el mulá Omar con Afganistán o lo que pretende hacer Donald Trump con USA, moldear Catalunya a imagen y semejanza de lo que CIU consideraba el ideal platónico de Catalunya.

                Gobernar… ya gobernaba. Pero faltaba algo. No sabía el qué…

  • ¡Ostras! – gritó en la reunión que hasta ese momento estaba siendo totalmente infructuosa con Josep Antoni – Hay que recuperar otra vez el monopolio de la defensa de los intereses de Catalunya.
  • ¿Cómo lo haremos? – se preguntó Josep Antoni – Los hippiosos y progres han liderado la aprobación del Estatut…
  • Permítame Molt Honorable – se levantó uno de los cientos de jóvenes y ambiciosos asesores que pululan alrededor de los centros de poder, cual abeja en una colmena – Reclame para Catalunya el mismo sistema fiscal que los vascos y navarros. Haga bandera de un sistema de financiación especial para Catalunya.

Todos los asistentes a esa reunión aplaudieron a rabiar. Sonaba lógico. El Estatut estaba bien pero lo que importaba era el dinero. Y el asesor había dado en el clavo. El verdadero elemento disgregador de España, la raíz del problema territorial español, el argumento irrefutable con el que topan todos aquellos demagogos, salva patrias españoles, que se les llena la boca con la defensa de la igualdad y la libertad de todos los españoles.

  • Muy bien pensado, Pep – dijo el President – Hay que pensar un nombre con gancho, que pegué fuerte en las mentes de la gente… ¡Ya lo tengo! Lo llamaremos Pacto Fiscal.

Los asistentes volvieron a aplaudir la genial idea de su líder. Ahora ya estaban completos otra vez. CIU gobernaba y volvía a ser el único garante de los intereses de Catalunya en Madrid ¿Qué más se podía pedir? La idea era tan genial que hasta la propia Alicia se la hizo más o menos suya: (cito textual) “un nuevo sistema de financiación singular para Cataluña, que represente un modelo propio, con capacidad normativa”

Artur cogió hilo y aguja y confeccionó el chubasquero perfecto para los negros nubarrones en forma de mayoría absoluta del PP.

Porque si CIU tenía un malvado plan para “convergencionar” Catalunya, el PP tenía un plan peor para “pepeizar” España a su imagen y semejanza, tal y como habían hecho sus abuelos durante 40 años. Mariano concibió España como la masa de una pizza y empezó a pasar el rodillo de su mayoría para dejarla planita y uniforme, sin ningún grumo que supusiera una diferencia.

Artur era más feliz todavía. Ningún progre volvería a disputarle el trono del victimismo político catalán.

 

 

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Un comentario en “Episodio II: el inicio de una gran falsa enemistad

  1. Pingback: Artur Mas no quiere la independencia de Catalunya | sergileal

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