La casa

La pinaza olía a lluvia recién caída. El caracol se encontraba triste, encima de una hoja mojada. Una lágrima le caía por la cara. No tenía ni ánimo para enjuagársela.

Miraba una y otra vez, con profunda envidía, a aquellos animales gigantescos que, igual que él, podían ir con la casa a cuestas. La envidía era por muchas razones. La principal era que el caracol no podía compartir las cosas que llevaba dentro de su concha con su familia. No podía llevarles cosas que sabía les harían muy felices. Suspiró.

De repente, uno de esos gigantescos animales reparó en el caracol. Se encogió para verlo mejor. Con suavidad extrema lo cogió por la concha y se lo puso en la palma de su mano.

2019-04-07 La casa 01

El gigante pensó: ¡Qué suerte que tienes de ser libre y poder ir con todas tus pertenencias donde quieras!

Mientras al gigante se le caía una lágrima, dejo al caracol en el suelo y volvió a caminar.

Cada uno siguió su camino por el devenir de la vida con la frustación y la tristeza de valorar la cosa equivocada. Lo que el caracol tenía era lo que el gigante quería y al revés.

2019-02-18 La casa

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