Isabel y Fernando: un viejo nuevo punto de partida

Catalunya es la nación que ha realizado el referéndum más largo de la Historia. Concretamente desde el 10/07/2010, día de la masiva manifestación contra la sentencia del Tribunal Constitucional al nuevo Estatut, hasta el pasado 21/12/2017, día de las últimas elecciones al Parlament de Catalunya, donde la ciudadanía votó también masivamente.

Y la conclusión es que sigue sin resolverse el encaje de Catalunya dentro de España. ¿Y ahora qué?

Partamos de la base que le hacen decir al personaje de Juan II de Aragón en la serie de TVE Isabel (Temporada 1, capítulo 12, minutos 18:50 – 19:40): “El mundo está cambiando y no pueden seguir gobernándolo los mismos. Hay que acabar con guerras y afrentas. Hay que superar el pasado”

El 21D, la última etapa del referéndum, se votó una determinada manera de hacer política, el pasado al que se refería Juan II. Vistos los resultados, se votó a partes iguales NO a la República declarada y NO a la acción política llevada a cabo para impedir la proclamación de la República desde Madrid.

El problema está en que seguimos sin saber qué es lo que quiere la ciudadanía catalana porque se le ha obligado a posicionarse en un marco de blanco o negro, todo o nada ¿Y el gris? Lo único que sí que está claro es que la ciudadanía NO quiere una República catalana independiente de España por 149.510 votos de más sobre los independentistas.

Haría mal Ciudadanos en leer sus votos como el punto de partida de una reforma de la Constitución para re-centralizar la Administración del Estado. Haría bien Ciudadanos en acordarse de los resultados que obtuvo en las últimas elecciones autonómicas en Euskadi cuando basó gran parte de su campaña en la supresión del Concierto Económico. Sus cero diputados les deberían hacer reflexionar sobre la verdadera intención de los ciudadanos que les han votado en Catalunya. La apelación al voto útil fue para decir bien claro NO a la República proclamada el 27/10/2017. Pero este NO tampoco significa que dichos ciudadanos estén de acuerdo con la situación autonómica de Catalunya y su necesaria mejora del autogobierno, tanto a nivel fiscal como en infraestructuras, cultural…

De la misma manera que Junts per Catalunya, ERC y la CUP harían mal en leer la obtención de una mayoría parlamentaria como la confirmación de un mandato popular para implementar la República. Los partidos independentistas deben asumir, de una vez por todas, que nunca han tenido más del 50% de los votos. Y si no hubiese sido por la torpe acción política del gobierno del PP todavía hubiesen obtenido menos apoyos debido a la caída de los mitos y relatos que los partidos independentistas han comunicado a la ciudadanía catalana por falsos. Después de demostrarse que la UE no apoyaría una Declaración Unilateral de Independencia, después de demostrarse que no existía ninguna estructura de estado para implementar la República, después de constatar la fuga de empresas, después de constatar que no se tenía más del 50% del apoyo ciudadano ¿cuántos ciudadanos independentistas no habrían ido a votar si quien hubiese convocado las elecciones hubiese sido el President Puigdemont el 26/10/2017, haciendo la campaña electoral en Catalunya en vez de Bruselas, y la Fiscalía no hubiese solicitado medidas de prisión preventiva para los líderes independentistas y, por tanto, la juez Lamela no los hubiese enviado a prisión?

De la misma manera que el PP haría mal sin seguir haciendo nada y dejando toda la acción al Poder Judicial. El gran problema de fondo en España sigue siendo la Estructura Territorial del Estado. Sigue sin resolverse. Parafraseando el refrán: el Gobierno propone y la ciudadanía dispone. El problema es que el gobierno del PP sigue sin proponer nada para exasperación de todos los ciudadanos catalanes excepto los 184.108 sufragios que obtuvo.

Para abordar el problema de la Estructura Territorial del Estado hay que superar el bloqueo de la acción al que conducen las tres tesis reactivo-reaccionas que Albert O. Hirschman desarrolló y que explica Joaquín Estefanía en el artículo La paradoja de Kaldor el pasado 17/12/2017. Harían bien los líderes del PP, el PSOE y Ciudadanos en reflexionar sobre el diálogo entre Juan II y su hijo Fernando el Católico en la serie Isabel (Temporada 1, capítulo 13, minutos 14:35 – 15:19):

  • Fernando: Tened paciencia con ellos, padre.
  • Juan II: ¡Les hemos vencido! ¿Por qué tantos miramientos?
  • Fernando: Porque nos tienen que ver como a sus reyes. No como sus enemigos.

Y también harían bien Junts per Catalunya y ERC en recuperar los 42 puntos que el President Artur Mas llevó a La Moncloa.

¿Tan imposible y tan malo sería para Catalunya en su conjunto, los votantes de Ciudadanos y los votantes de ERC, todos, ponerse de acuerdo en la mayoría de esos 42 olvidados puntos?

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